San Juan de la Cruz

Ejercicios 2001

  Desierto de las Palmas, Benicàssim, 22-24 de Noviembre de 2001

Predican: P. Eduardo / Hna. Rosario

Preliminares.

Advientos de San Juan de la Cruz.

Primer adviento: inicio de la Reforma.

Segundo adviento de San Juan de la Cruz: La cárcel de Toledo.

Tercer adviento: Muerte en Úbeda.

Romances.

Advientos de Dios y nuestros.

1 Celebramos el adviento (de veras)

2 Advientos de Dios.

3 Advientos en la humanidad y en la Iglesia.

4 Advientos personales.

Oración de Pablo VI para el Adviento.

  (Volver a la página Notas de Retiros)

Preliminares

San Juan de la Cruz.

Vive en el Siglo de Oro español, tiempo de gloria y de miseria, especialmente en Castilla, porque los hombres no están en el campo sino en las guerras. Cuando Felipe II era rey de España y Portugal, Señor de los Países Bajos y Señor de varios reinos en Italia, tiene además América, Filipinas, las colonias de África, pero es también momento de miseria en Castilla.

Juan de Yepes vive en tal pobreza que ve morir a su padre y a su hermano de hambre. Se van a Medina del Campo, capital de la riqueza en aquél momento, y allí es instruido en los Doctrinos primero y en los Jesuitas después. Luego ingresa en el Carmelo, y en Salamanca sigue estudiando, hasta que es ordenado sacerdote. Celebra su primera misa en Medina del Campo y conoce a Teresa de Jesús, que le convencerá para que funde los primeros monasterios de la rama masculina del Carmelo descalzo.

9 Laudes

9:30 Desayuno

10:30 Charla

12:30 Misa

14: 00 Comida

17:00 Charla

19:30 Vísperas

Advientos de San Juan de la Cruz

Primer adviento: inicio de la Reforma

Juan entra en el noviciado de los carmelitas buscando la contemplación, y no le satisface lo que ve. Piensa en irse a la Cartuja, pero se encuentra con Teresa y le convence de que inicie con ella la reforma. La inicia en Duruelo (de Ávila), y son 3 frailes.

Allí pasa a llamarse Fray Juan de La Cruz.

Tremenda austeridad: frío. Hermandad y recreación. Trabajo pastoral moderado. Silencio: pacto de no explicar lo que viven y hacen. Ese pacto no lo había hecho Teresa que sí lo explica en los capítulos 13 y 14 de las Fundaciones. Llama la atención a la Santa las cruces que ve por todas partes.

6. Primero o segundo domingo de adviento de este año de 1568 (que no me acuerdo cuál de estos domingos fue), se dijo la primera misa en aquel portalito de Belén, que no me parece era mejor (4). La cuaresma adelante, viniendo a la fundación de Toledo, me vine por allí. Llegué una mañana. Estaba el padre fray Antonio de Jesús barriendo la puerta de la iglesia, con un rostro de alegría que tiene él siempre. Yo le dije: «¿qué es esto, mi padre?, ¿qué se ha hecho la honra?». Díjome estas palabras, dociéndome el gran contento que tenía: «Yo maldigo el tiempo que la tuve».

Como entré en la iglesia, quedéme espantada de ver el espíritu que el Señor había puesto allí. Y no era yo sola, que dos mercaderes que habían venido de Medina hasta allí conmigo, que eran mis amigos, no hacían otra cosa sino llorar. ¡Tenía tantas cruces, tantas calaveras! Nunca se me olvida una cruz pequeña de palo que tenía para el agua bendita, que tenía en ella pegada una imagen de papel con un Cristo que parecía ponía más devoción que si fuera de cosa muy bien labrada.

En adviento, comienza algo nuevo. Quizá en este Adviento ha de empezar algo nuevo para mí

Juan lleva a Duruelo la vivencia de lo más esencial. Vida de pobreza, de austeridad. Es vivencia de apostolado sencillo entre los más pobres. Entre aquellos que están a su lado.

Dios se fija en la pequeñez de Duruelo y de ahí saldrá la orden reformada del Carmelo, hoy presente en los cinco continentes.

Juan es pequeño, pero grande a los ojos de Dios.

Le escribe Teresa a Don Francisco de Salcedo:

2. Hable vuestra merced a este padre (1), suplícoselo, y favorézcale en este negocio, que, aunque es chico, entiendo es grande en los ojos de Dios.

Y más adelante:

5. Torno a pedir en limosna a vuestra merced me hable a este padre, y aconseje lo que le pareciere para su modo de vivir. Mucho me ha animado el espíritu que el Señor le ha dado y la virtud entre hartas ocasiones, para pensar llevamos buen principio. Tiene harta oración y buen entendimiento; llévele el Señor adelante.

Dios se enamora de lo sencillo, de lo humilde, no de lo grande. Dice San Juan en Puntos de amor. Reunidos en Beas.

24. Para enamorarse Dios del alma, no pone los ojos en su grandeza, mas en la grandeza de su humildad.

Dios se enamora de la sencillez de San Juan de la Cruz.

Segundo adviento de San Juan de la Cruz: La cárcel de Toledo.

En 1572 San Juan de la Cruz es el confesor de las monjas del monasterio de la Encarnación, y los calzados lo encarcelan en 1577 en Toledo, con la idea de convencerlo de que abandone la idea de la reforma. Así que la noche del 2 de diciembre de 1577 los frailes calzados le secuestran y lo llevan a Toledo donde lo meten en un excusado, y donde va a permanecer nueve meses. Lo juzgan como rebelde.

A pesar de los castigos, las amenzas y los chantajes él sigue firme en su deseo de continuar con la reforma.

El hecho es insólito, pero lo bueno es ver cómo lo vive San Juan de la Cruz.

El factor decisivo es la libre actitud personal de Juan. Él transforma las angustias y los sufrimientos en amor de Dios.

La noche oscura no es la dificultad o la adversidad que nos pueda llegar, cuanto la forma de vivir la adversidad, y cómo ver en ello la mano de Dios.

Ve el sufrimiento de la cárcel como algo ordenado por Dios y no por los hombres, y que Dios sabe porqué lo hace. Y lo hace porque nos conviene.

Vivió la experiencia de la cárcel como un don de Dios y algo no merecido. Que la gracia que recibió en la cárcel, compensaba con creces los sufrimientos.

La cárcel supuso el nacimiento de una criatura nueva.

Decía de los que le maltrataban que lo hacían porque pensaban que llevaban razón.

Juan es como la abeja, que transforma los hierbajos en miel. Juan transforma todo lo malo que le pasa en amor de Dios.

El tiempo de adviento es tiempo de espera pero ya es tiempo de encuentro.

Juan, a quien le gustaba celebrar las fiestas litúrgicas, Navidad, Pascua, Corpus, no puede celebrarlas en la cárcel, y se hace poeta. No puede ni comulgar. Así que lo celebra componiendo unos romances. Y es en la cárcel donde compone el Cántico Espiritual. En medio de la suciedad de vivir 9 meses en un excusado sin poder cambiarse. Con fríos y calores. Olores y suciedad.

La noche ya es encuentro. No tenemos que estar esperando salir de la noche para encontrarnos con Dios. Salir de las dificultades para tener el encuentro. En la noche hay encuentro.

¿Cómo vivimos nosotros nuestras noches oscuras?

Tercer adviento: Muerte en Úbeda.

San Juan de la Cruz sale de un capítulo de Madrid en 1591 sin cargo ni oficio. Entró como definidor general de la Orden. Le quieren marginar. A algunos les causó extrañeza. A las monjas les causa pena, y a él una gran alegría. El quiere vivir sus últimos meses sin cargos y sin popularidad.

Va al desierto de la Peñuela. En Jaén. Al Provincial de Andalucía (P. Antonio de Jesús) le escribe diciendo que viene a hacer lo que disponga. Allí vive en silencio y trabajando en los cultivos de la finca. Allí es donde escribe en una carta (agosto de 1591):

Esta mañana habemos ya venido de coger nuestros garbanzos, y así, las mañanas. Otro día los trillaremos. Es lindo manosear estas criaturas mudas, mejor que no ser manoseadas de las vivas.

A los meses de estar allí le dan unas calenturillas y pide ir a Úbeda, porque allí no le conocen.

Para que se cumpliera aquello que pedía

Morir no siendo prelado, morir donde no fuera conocido y poder ofrecer al Señor las más grandes cruces de sufrimiento.

El prior de Úbeda le asigna la peor celda y le sabe mal el tener que gastar en vendas y medicinas, y comidas especiales. El santo lo lleva con infinita paciencia.

Se supone que murió de cáncer de huesos. Y el médico se admira de la capacidad de sufrimiento del santo.

Y así el cirujano proclama la santidad del santo. Y el santo vive con esperanza los acontecimientos que se avecinan. Cuando el superior le dice que le queda poco, él dice ‘qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor...’

Tiene detalles de humanidad con su enfermero y le pide al superior el Santísimo para poder verlo por última vez con los ojos del cuerpo.

Y cuando le empiezan a rezar la recomendación del alma, pide que le lean el Cantar de los Cantares.

Al oír las campanas de las doce, dice que se va a rezar maitines al cielo (en la noche del 13 al 14 de Diciembre, sábado)